Varices y obesidad.

varices y obesidad

Por todos es conocido que la obesidad puede ocasionar multitud de problemas de salud. Las mas conocidas son las enfermedades del corazón, la diabetes y las que afectan a las articulaciones, por el mayor desgaste que estas soportan por el sobrepeso. Menos conocido es su influencia sobre otras mucha enfermedades, que habitualmente no se asocian con la ella, entre la que debemos incluir a la insuficiencia venosa y su principal manifestación clínica: las varices. En estos pacientes, la obesidad no solo ocasiona que las varices sean mas frecuentes, sino que agrava su pronostico ya que dificulta tanto su diagnostico, como su tratamiento.

Muchos de los pacientes obesos que padecen varices no son diagnosticados.

Esto se debe fundamentalmente a 2 motivos: En primer lugar porque las varices (venas dilatadas debajo de la piel) son más difícil de ver cuando hay más grasa bajo la piel, y muchos pacientes no son conscientes de que tienen un problema de varices hasta que no ocurre una complicación de las misma, generalmente en forma de tromboflebitis, eccema varicoso (manchas-inflamación de la piel de la pierna), e incluso en forma de ulcera por encima del tobillo, que les obliga a ir al medico.  El segundo motivo, que se junta con el anterior, es que los síntomas que suelen dar las varices (generalmente malestar y pesadez de las piernas), son confundidos con molestias típicas de la obesidad, y no se les concede la importancia debida.

Habitualmente, en una pierna de calibre normal, las venas varicosas dilatadas discurren aproximadamente 1 cm debajo de la piel, por lo que aunque no protuyan, son visibles y palpables por el paciente. Pero en un paciente obeso, el aumento de la grasa subcutánea puede alejar la vena 4-5 cm de la piel, por lo que el paciente no las detecta. En estos casos, si existe sospecha de insuficiencia venosa se debe realizar una ecografía dúplex, el cual permite “ver” debajo de la piel y evaluar el estado de las venas a cualquier profundidad. Por esta razón, es importante que estos pacientes con mayor riesgo de varices y mas difícil diagnostico, ante cualquier sospecha clínica (pesadez de piernas, cambio de color, etc..) consulten con un especialista en flebologia, que les realice un estudio ecográfico.

Pero ademas de los problemas de retraso diagnostico, y aunque el paciente ya esta correctamente estudiado, la obesidad también dificulta el tratamiento de las varices.

Por un lado hay que tener presente que la sobrecarga venosa que condiciona el sobrepeso “dificulta” los efectos del tratamiento (ya sea esclerosis o procedimientos térmicos endovenosos como láser o radiofrecuencia), por lo que la tasa de fracasos-recidivas y la necesidad de nuevos tratamientos es mucho mayor. Pero ademas, la obesidad dificulta “técnicamente” la realización del tratamiento y condiciona una mayor tasa de complicaciones tanto de los procedimientos quirúrgicos como anestésicos (en los casos en que es necesaria). Por todo ello es muy importante que, antes de plantear algún tratamiento invasivo, el paciente pierda peso. Con ello evitaremos complicaciones y conseguiremos un mejor resultado. Mientras pierde peso, la insuficiencia venosa puede ser controlada mediante consejos-ejercicios específicos, con algún tipo de media elástica (con un media tipo calceta alta suele ser suficientes), y con una buena crema hidratante que proteja la piel. 

Ademas, puede ocurrir que aunque persista la insuficiencia venosa, la perdida de peso, cause una mejoría de la misma que nos haga replantearnos la necesidad de un tratamiento invasivo.

En resumen:

  • La obesidad favorece y se asocia con las varices por lo que, ante la presencia de síntomas en las piernas, debe investigarse (imprescindiblemente mediante Ecografía Doppler) la existencia de  insuficiencia venosa.

  • Si existe se confirma la existencia de insuficiencia venosa se debe iniciar tratamiento conservador (consejos-ejercicios, medias y proteger la piel), y aconsejar al paciente que pierda peso antes de valorar un tratamiento invasivo, que es mas difícil y tiene peores resultados y mayores riesgos, en estos pacientes.

 

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